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Mucho antes de que Liberta Brandão necesitara tratamiento renal sustitutivo, ya asociaba la palabra diálisis con el miedo y una responsabilidad concreta. Su hermana habÃa sido paciente de diálisis durante mucho tiempo, antes de recibir un trasplante de riñón. "Después del tratamiento en la clÃnica, se sentÃa mal y siempre estaba frustrada en aquella época", recuerda. Cuando Liberta Brandão descubrió hace seis años que ella también necesitaba ese tratamiento, quedó devastada. Cuando le presentaron las opciones que tenÃa, eligió la diálisis peritoneal, en parte para evitar tener que acudir a una clÃnica para recibir tratamiento.
"Siempre estoy ocupada, siempre estoy haciendo algo", asà se describe Liberta Brandão. Le gusta principalmente cuidar de su familia. Durante el fin de semana, a menudo recibe la visita de sus hijos con sus mujeres y niños. En ese caso, cocina para todos y mima, sobre todo, a sus tres nietos. "Lo único que le pido a la vida es mantenerme lo bastante sana como para poder seguir cuidando a mi familia", dice. Su marido, con quien ha estado casada durante más de 50 años, es su principal apoyo. Aunque él también está enfermo y ha estado sometido a quimioterapia, la ayuda lo mejor que puede. Sobre todo, es su mano derecha en la diálisis.
Después de recibir tratamiento durante un año con diálisis peritoneal manual, Liberta Brandão se cambió a la diálisis peritoneal automatizada. Con esta forma de tratamiento, una máquina especial llamada cicladora cambia la solución de diálisis. Esto significa que los pacientes ya no tienen que lidiar con bolsas diferentes. Además de reducir el riesgo de infección, la diálisis peritoneal automática tiene una ventaja muy práctica: los pacientes pueden someterse a tratamiento durante la noche mientras duermen. "Solo pude elegir este tipo de diálisis porque mi marido siempre está a mi lado", reconoce. Ha averiguado todo lo que hay que saber sobre la tecnologÃa, ha aprendido a utilizar la cicladora y ahora la supervisa. Aunque Liberta Brandão tiene que dializarse dos veces durante el dÃa, además de esta sesión nocturna, sigue siendo una clara ventaja en comparación con la diálisis peritoneal manual, que tenÃa que realizar cada cuatro horas.
Para Liberta Brandão, los descansos más largos entre tratamientos son importantes. Le dan la libertad que necesita para hacer sus tareas domésticas y desarrollar sus aficiones. "Hoy, puedo hacer todo lo que solÃa hacer antes, aunque un poco más lento", afirma cuando resume su vida con diálisis.
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